Cada día siento que el viaje es más largo.
Cada día espero durante la madrugada que la puerta se abra y nada.
Escucho cualquier ruido de motor, descifrando cual es, con la esperanza de que sea el gris.
Y, no.
El viaje este es mucho más largo.
No es un viaje a Necochea, ni un viaje a Tandil, ni siquiera a Rauch.
Es un viaje a quién sabe donde, pero solo de ida.
Algún día te encontraré, quién sabe dónde y cuando.
Pero igual sigo esperando que vuelvas de tu viaje.